El rey Harald V de Noruega murió este viernes 28 de agosto a los 89 años, después de permanecer hospitalizado durante varios días debido a complicaciones relacionadas con una enfermedad sanguínea y una infección bacteriana.
La Casa Real noruega confirmó que el monarca falleció en paz a las 06:35 horas, tiempo local, en el Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet, donde permanecía internado desde el pasado 17 de agosto.
Con su muerte termina un reinado de 35 años y comienza una nueva etapa para la monarquía noruega. Su hijo, el hasta entonces príncipe heredero Haakon, asumió de manera automática el trono y se convirtió en el rey Haakon VIII.
Harald V fue considerado durante décadas una de las figuras públicas más queridas de Noruega. Su estilo cercano, su defensa de una monarquía más abierta y su capacidad para acompañar al país durante momentos de crisis contribuyeron a consolidar su popularidad.
Un monarca que modernizó la Corona
Harald llegó al trono en enero de 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Durante más de tres décadas impulsó una transformación gradual de la institución monárquica, con una mayor apertura hacia la sociedad y una imagen menos rígida de la familia real.
Uno de los momentos que marcó su vida personal fue su matrimonio con Sonja Haraldsen, una mujer de origen no aristocrático. La pareja tuvo que esperar varios años para recibir la autorización necesaria para casarse, debido a las reservas de la familia real sobre la unión. Finalmente contrajeron matrimonio en 1968 y permanecieron juntos durante casi 58 años.
Harald también rompió con algunas tradiciones de la realeza al respaldar las decisiones personales de sus hijos y sus parejas, una postura que contribuyó a proyectar una imagen más moderna de la Corona.
El historiador Trond Norén Isaksen ha señalado que el monarca experimentó una transformación personal alrededor del año 2000, cuando pasó de mostrarse reservado y serio a adoptar una actitud mucho más abierta y empática.
Un rey cercano en los momentos más difíciles
Uno de los episodios más importantes de su reinado ocurrió en julio de 2011, cuando el extremista Anders Behring Breivik asesinó a 77 personas en los ataques perpetrados en Oslo y en la isla de Utøya.
Tras la tragedia, Harald se convirtió en una de las principales voces de unidad nacional. Sus mensajes de solidaridad y sus llamados a mantener una sociedad abierta y tolerante reforzaron la imagen del monarca como una figura de cohesión para los noruegos.
El rey también defendió públicamente valores como la diversidad, la tolerancia y la inclusión, características que terminaron formando parte de la imagen que construyó durante sus años en el trono.
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, destacó tras conocerse su muerte que Harald dedicó más de tres décadas al servicio del país y que tenía una profunda capacidad para unir a los noruegos en momentos de dificultad.
Una vida marcada por el deporte
Harald nació el 21 de febrero de 1937 en la finca de Skaugum, cerca de Oslo. Cuando tenía tres años, Noruega fue invadida por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Su familia se exilió primero en Suecia y posteriormente viajó a Estados Unidos, donde permaneció durante parte del conflicto. Tras el final de la guerra regresó a Noruega y continuó con su formación académica y militar.
Además de su actividad como jefe de Estado, Harald fue un apasionado de la navegación. Representó a Noruega en tres Juegos Olímpicos y mantuvo durante buena parte de su vida una estrecha relación con el deporte.
También tuvo un fuerte interés por la conservación ambiental y participó durante años en actividades vinculadas con la protección de la naturaleza.
Los últimos años y sus problemas de salud
La salud del monarca se había deteriorado progresivamente en los últimos años. En 2024 recibió un marcapasos y redujo sus actividades públicas debido a diferentes problemas médicos.
En esta ocasión, Harald permaneció hospitalizado desde el 17 de agosto. La Casa Real informó que estaba siendo tratado por anemia hemolítica, una enfermedad que provoca la destrucción acelerada de los glóbulos rojos. Durante su estancia hospitalaria también recibió tratamiento por una infección bacteriana en la sangre.
Su hijo Haakon había asumido temporalmente las funciones de regente mientras el rey recibía atención médica.
Una familia real bajo escrutinio
Los últimos años de Harald también estuvieron marcados por diversas controversias dentro de su familia.
La princesa Märtha Louise, hija del monarca, abandonó sus funciones oficiales tras la controversia generada por sus actividades empresariales y su relación con el estadounidense Durek Verrett.
Por otra parte, la princesa heredera Mette-Marit, esposa de Haakon, ha enfrentado un fuerte escrutinio debido a su relación pasada con Jeffrey Epstein. Su hijo, Marius Borg Høiby, también ha estado en el centro de la atención pública tras ser condenado por delitos sexuales y otros cargos.
Pese a las controversias que afectaron a la familia real, Harald mantuvo durante buena parte de su reinado elevados niveles de popularidad y continuó defendiendo el papel de la monarquía como una institución cercana a la sociedad.
Con su fallecimiento, Noruega despide a un monarca que permaneció 35 años al frente de la Corona y que dejó como principal legado una institución más abierta, moderna y vinculada con la vida cotidiana de los ciudadanos.
