La crisis económica que atraviesa el sector pesquero en México ha provocado que entre 200 y 400 embarcaciones de una flota aproximada de mil dejen de salir a realizar actividades productivas, situación que habría ocasionado la pérdida de entre 80 mil y 90 mil empleos directos a nivel nacional.
Humberto Becerra Batista, expresidente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola, advirtió que la falta de rentabilidad está alejando a los trabajadores del mar y debilitando toda la cadena productiva relacionada con la pesca.
“Ya la gente no quiere trabajar en el mar porque no es rentable, porque las embarcaciones no les generan muchos ingresos”, señaló este miércoles durante una entrevista con medios de comunicación.
El impacto, explicó, no se limita a los empleos directamente vinculados con las embarcaciones. La actividad pesquera también sostiene a plantas procesadoras, fábricas de hielo, empresas de empaque y proveedores de insumos, además de oficios relacionados con el mantenimiento y operación de las embarcaciones.
Ante este panorama, el sector busca reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para plantear medidas que permitan recuperar la actividad y aprovechar el potencial que aún conserva la pesca de mediana altura.
Becerra Batista indicó que la secretaria de Pesca, Columba López, conoce la problemática y existe confianza en que el encuentro con la Presidenta pueda concretarse próximamente.
Piden recursos para vigilancia y financiamiento
El expresidente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola señaló que uno de los principales problemas es la falta de recursos para inspección y vigilancia, lo que ha permitido que la depredación pesquera continúe afectando al sector.
A esto se suma la ausencia de una institución de financiamiento que impulse inversiones en la actividad pesquera, particularmente en un momento en que numerosas embarcaciones llevan años sin operar.
“La camaronera es la que está sufriendo un impacto muy, muy fuerte”, afirmó.
Entre las propuestas que el sector pretende llevar al Gobierno federal se encuentra la creación de mecanismos de financiamiento, un mayor presupuesto para vigilancia y una estrategia de reconversión de la flota camaronera de arrastre.
La intención, explicó, sería reducir gradualmente el número de embarcaciones dedicadas a este tipo de pesca y, al mismo tiempo, modernizar las que permanezcan activas mediante tecnología que permita mejorar su eficiencia y rentabilidad.
Advierten que se requiere inversión pública
Becerra Batista consideró que ninguna de estas medidas podrá funcionar de manera aislada y sostuvo que la recuperación del sector requiere una estrategia integral respaldada con recursos públicos.
Reconoció que actualmente existe una fuerte restricción presupuestal en distintas áreas de la administración pública, pero insistió en que la pesca necesita inversión para volver a generar empleos y contribuir a la economía nacional.
“Lo que se invierte en pesca se gana en empleos, se gana en alimentación, se gana en tributación”, sostuvo.
También planteó revisar la carga fiscal que enfrenta el sector, particularmente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los combustibles. De acuerdo con el empresario, este impuesto representa entre 6 y 7 pesos por litro, mientras que la devolución del IVA puede tardar varios meses e incluso hasta un año.
Para el sector, mejorar estas condiciones permitiría reducir costos y recuperar parte de la rentabilidad perdida.
Buscan impulsar un Programa Nacional de Alimentación
Aunque todavía no existe una fecha definida para el encuentro con la presidenta Sheinbaum, Becerra Batista aseguró que existe confianza en que pueda realizarse próximamente.
La propuesta central será impulsar un Programa Nacional de Alimentación que incluya a la pesca como una actividad estratégica para garantizar el abasto de alimentos, recuperar empleos y fortalecer la economía de las comunidades pesqueras.
El exdirigente empresarial consideró que reactivar esta industria no solo beneficiaría a los productores, sino que tendría efectos en toda la cadena económica y contribuiría a generar mayores ingresos para el país.
Para el sector, la recuperación de la pesca dependerá de que las autoridades conviertan la voluntad política en acciones concretas, principalmente mediante presupuesto, financiamiento, vigilancia y modernización de la flota.
