Casi tres años después de que Sinaloa anunciara un programa de pulseras de emergencia para mujeres en situación de alto riesgo, el proyecto vuelve a estar sobre la mesa.

Esta vez, la Secretaría de las Mujeres analiza alternativas como el “Pulso de Vida”, un dispositivo diseñado para emitir una alerta inmediata a las autoridades cuando una mujer enfrenta una situación de peligro.

El problema es que, por ahora, todavía se analiza cómo ponerlo en marcha, cuándo podría concretarse y, sobre todo, de dónde saldrán los recursos.

En noviembre de 2023 se hablaba de un programa piloto con 60 dispositivos y una inversión estimada en 3 millones de pesos. La propuesta incluso contemplaba equipos tanto para víctimas como para presuntos agresores, con el objetivo de generar una alerta en caso de que el segundo se acercara a la mujer protegida.

Pasó 2024, terminó 2025 y el proyecto estatal no logró concretarse.

Mientras tanto, en Guasave sí decidieron avanzar. En septiembre de 2024 fueron entregadas 10 pulseras de pánico conectadas al C4 para mujeres consideradas en riesgo feminicida. De acuerdo con los reportes, dos de estos dispositivos fueron utilizados ese mismo año en situaciones de peligro.

Ahora, Semujeres reconoce que el principal obstáculo para llevar el programa a nivel estatal es el presupuesto. La secretaria Brenda Rocío García Félix explicó que los recursos disponibles ya están comprometidos en distintos rubros, por lo que será necesario gestionar una partida específica para adquirir los dispositivos.

También planteó la posibilidad de que las dependencias involucradas establezcan compromisos formales para garantizar que el proyecto pueda avanzar.

Mientras se analiza si hay dinero para comprar las pulseras, hay mujeres que no pueden darse el lujo de esperar a que las oficinas terminen de ponerse de acuerdo. La propia dependencia reporta que actualmente cuatro mujeres permanecen resguardadas en Culiacán debido a que se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema.

El “Pulso de Vida” no debería convertirse nuevamente en uno de esos proyectos que se anuncian, se presupuestan y terminan guardados en un cajón.

Si ya existen experiencias en otros estados y un antecedente concreto en Guasave, lo que corresponde ahora es definir cuánto costará, quién operará el sistema, a quiénes se entregarán los dispositivos y, sobre todo, qué autoridad responderá cuando una mujer presione el botón de emergencia.

Porque en Sinaloa los pendientes pueden durar años. La seguridad de una mujer en riesgo no.

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