Durante la inauguración de un hospital del sistema IMSS-Bienestar en Ciudad Madero, Tamaulipas, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que la soberanía nacional es una condición indispensable para garantizar la libertad, el bienestar y los derechos sociales de la ciudadanía, un pronunciamiento que cobra relevancia al darse al cierre de su gira de trabajo y en medio de una tensión diplomática con Estados Unidos tras la revocación de la visa a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Ante simpatizantes y funcionarios que se dieron cita en el evento, la mandataria enfatizó que sin soberanía no existiría la capacidad del Estado para asegurar servicios gratuitos como salud, educación, vivienda y salarios dignos, contrastando de esta manera su actual política de fortalecimiento del sector público frente a las privatizaciones que fueron impulsadas por las administraciones anteriores.
En este contexto, el gobernador tamaulipeco, Américo Villarreal Anaya, cerró filas con la Presidenta al grito de «no está sola» y reconoció públicamente su labor en la defensa de la independencia nacional frente a los actuales desafíos externos, una fuerte muestra de respaldo político que surge mientras el propio mandatario estatal lidia con las secuelas de un reportaje publicado el pasado mes de junio por Los Angeles Times, el cual afirmaba que tanto él como el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, estaban siendo investigados por autoridades estadounidenses por presunto contrabando de combustible o «huachicol», lo que supuestamente habría derivado en la cancelación de sus visas e ingresos bajo libertad condicional; sin embargo, cabe recordar que Villarreal desmintió categóricamente estas acusaciones días después de la publicación al mostrar ante los medios de comunicación su documento migratorio completamente vigente para rechazar así los señalamientos de la prensa extranjera.
