Después de una complicada serie ante los Bravos en Nueva York, el mánager Aaron Boone reconoció el preocupante momento ofensivo que atraviesan los Yankees. Desde la pausa del Juego de Estrellas, Nueva York registraba un promedio colectivo de .199, el peor de las Grandes Ligas, además de un OPS de .625.
Sin embargo, Boone prefirió destacar la capacidad de respuesta de su equipo en los partidos cerrados.
“Han sido semanas difíciles para anotar carreras, es algo que debemos mejorar. Pero lo rescatable es que hemos sabido ganar juegos muy cerrados día tras día contra grandes equipos”, señaló el piloto antes del encuentro.
Y el partido del martes ante los Seattle Mariners terminó siendo una muestra de esa fortaleza. Los Yankees volvieron a remontar y se impusieron 4-1 en el Yankee Stadium, gracias a un explosivo séptimo inning y a una sólida actuación de su pitcheo.
El pitcheo mantuvo con vida a Nueva York
El abridor de los Yankees, Ryan Weathers, protagonizó un sólido duelo con Bryan Woo, de Seattle. Weathers lanzó 5.2 entradas y permitió apenas dos hits y una carrera.
La única anotación de los Mariners llegó en la sexta entrada, cuando Randy Arozarena conectó un cuadrangular solitario que puso momentáneamente a Seattle al frente.
Hasta ese momento, la ofensiva de Nueva York había sido contenida por Woo, quien mantuvo a los Yankees sin carreras durante seis entradas.
Yankees despiertan en la séptima
Cuando parecía que una sola carrera podía ser suficiente para definir el encuentro, los Yankees finalmente encontraron la respuesta en la séptima entrada.
Luis García Jr. inició el ataque con un doblete al jardín derecho. Posteriormente, Jazz Chisholm Jr. conectó un sencillo que colocó a García en tercera y después se robó la segunda base.
Con corredores en posición de anotar, Ryan McMahon apareció con un sencillo de dos carreras al jardín izquierdo para darle la vuelta al marcador y colocar a Nueva York arriba 2-1.
El ataque continuó y, con las bases llenas, Trent Grisham respondió con otro sencillo productor de dos carreras para ampliar la ventaja a 4-1.
Nueva York envió a nueve bateadores al plato durante el episodio y consiguió cinco hits, rompiendo finalmente con el letargo ofensivo que había marcado buena parte del encuentro.
El bullpen selló la remontada
Con la ventaja en sus manos, el bullpen de los Yankees se encargó de cerrar el partido. Tim Hill, Brent Headrick y David Bednar se combinaron para mantener en cero a Seattle durante el resto del encuentro.
Bednar consiguió su salvamento número 27 de la temporada, mientras que los Mariners apenas pudieron conectar tres hits en todo el partido.
Con el triunfo, Nueva York mejoró su récord a 67-52, colocándose 15 juegos por encima de .500 y sumando su 30.ª victoria de la temporada después de comenzar un partido en desventaja. Además, los Yankees se mantienen tres juegos por delante de Boston en la lucha por el principal comodín de la Liga Americana.
Más allá de sus problemas ofensivos, el equipo de Aaron Boone continúa demostrando capacidad para competir en partidos cerrados. Ante Seattle, el pitcheo volvió a mantener el juego al alcance y, cuando llegó la oportunidad, la ofensiva finalmente respondió.
