El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, anunció la suspensión de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y advirtió que su Gobierno responderá a los nuevos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump con medidas enfocadas en proteger a trabajadores, empresas y sectores estratégicos del país.

En un mensaje público, Carney aseguró que durante más de un año Canadá mantuvo conversaciones con Washington bajo la intención de alcanzar acuerdos que permitieran proteger los empleos, fortalecer la economía y preservar la soberanía canadiense.

Sin embargo, señaló que las condiciones planteadas recientemente por Estados Unidos hicieron inviable continuar con las negociaciones.

“Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco”, afirmó.

Canadá responderá con aranceles equivalentes

Carney adelantó que Canadá aplicará medidas de represalia equivalentes a los nuevos aranceles estadounidenses, con acciones dirigidas específicamente a distintos sectores de la economía.

“Canadá igualará los nuevos aranceles de Washington dólar por dólar para proteger a los trabajadores, agricultores, familias y empresas canadienses”, declaró.

Entre las industrias que podrían verse involucradas se encuentran la siderurgia, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel y productos electrónicos. La respuesta también contempla mercancías que actualmente enfrentan aranceles estadounidenses bajo las secciones 232 y 338.

El Primer Ministro reconoció que las medidas podrían generar efectos para los consumidores canadienses, incluidos incrementos de precios y una menor variedad de productos. No obstante, sostuvo que se trata de una respuesta necesaria ante las acciones de Washington.

“Tomamos este paso de manera renuente”, expresó.

Diferencias por la política comercial de Canadá

De acuerdo con Carney, uno de los principales puntos de ruptura fue la intención de Estados Unidos de limitar la capacidad de Canadá para establecer acuerdos comerciales con otros países.

El mandatario canadiense destacó que durante el último año su país ha concretado más de 20 acuerdos comerciales y de seguridad en diferentes regiones del mundo, como parte de una estrategia para diversificar sus mercados y disminuir su dependencia económica de Estados Unidos.

“Es un juego de poder. Es un juego de poder y se convierte en una cuestión de soberanía”, señaló al ser cuestionado sobre las exigencias estadounidenses.

Carney insistió en que Canadá es una nación independiente y que corresponde a su Gobierno decidir con qué países establece relaciones comerciales y bajo qué condiciones.

“Estamos orgullosos de ser un país independiente. Tenemos los valores correctos. Tomaremos nuestras propias decisiones sobre con quién queremos comerciar y cómo”, sostuvo.

Cultura y lengua francesa, fuera de las negociaciones

Otro de los puntos de desacuerdo estuvo relacionado con asuntos culturales y lingüísticos. Carney afirmó que Estados Unidos planteó condiciones vinculadas con la protección de la lengua francesa, la política cultural canadiense y los apoyos destinados a las industrias creativas.

Para el Gobierno canadiense, estos temas no son negociables.

“No estábamos preparados para comprometer la soberanía de Canadá, la protección de la lengua francesa y nuestra cultura”, afirmó.

Entre los ejemplos mencionados durante la sesión de preguntas se encuentran propuestas relacionadas con la presencia de contenidos en francés en internet, subsidios y programas de apoyo cultural, así como determinadas políticas de información sobre productos canadienses.

“Nunca fue aceptable al principio y nunca será aceptable al final”, enfatizó.

Industria automotriz, otro punto de tensión

Carney también explicó que las propuestas más recientes de Washington modificaron las condiciones previstas para la industria automotriz canadiense.

Según detalló, Estados Unidos planteó cambios en los niveles arancelarios y en el tratamiento del contenido canadiense incorporado en vehículos y autopartes. También mencionó modificaciones que dejarían fuera de determinados beneficios a vehículos pesados y camionetas.

El Primer Ministro puso como ejemplos los planes de Ford en Oakville y algunos modelos de General Motors, al considerar que las nuevas condiciones podrían reducir progresivamente la rentabilidad de fabricar vehículos en Canadá.

Gobierno canadiense prepara apoyos para empresas

Ante el posible impacto de la disputa comercial sobre trabajadores y compañías, Carney aseguró que su Gobierno implementará mecanismos de respaldo para los sectores que resulten más afectados.

Explicó que se ofrecerá protección arancelaria a determinadas industrias y se pondrán en marcha programas de apoyo para pequeñas y medianas empresas, así como para compañías de mayor tamaño que requieran respaldo para mantener sus operaciones y empleos.

“Vamos a contraatacar”, afirmó al ser cuestionado sobre las consecuencias que la guerra comercial podría tener para trabajadores y empresarios.

El Gobierno canadiense también recurrirá a agencias regionales de desarrollo y al Banco de Desarrollo Empresarial de Canadá para apoyar a las compañías durante el periodo de incertidumbre y facilitar, cuando sea necesario, su incursión en nuevos mercados internacionales.

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